Flojera: ¿solo un rasgo o un síntoma peligroso?

Flojera¿Miras el techo “haciendo hora”, prefieres leer el diario, ves televisión a cada rato, duermes en cualquier momento, sueles excusarte diciendo que no hay tiempo?, paras “estresado” y otras cosas más. Estos detalles demostrarían que padeces de flojera, ¿será fácil superarla?, bueno… detrás de ello, siempre se esconde un problema mucho más grave a lo imaginado...

Es normal ver a padres quejándose de cómo sus hijos flojean todo el día. Muchos de ellos, y quizás tú también, consideres que la flojera se asocia a la ausencia del valor al trabajo y la creación, pero es mucho más que eso.

Conviene saber que la flojera es un síntoma y no un rasgo, es como la fiebre, nadie dice “qué fiebroso es… ”. Detrás de la flojera siempre se esconde un problema que, si no es biológico, generalmente tiene que ver con no tener un proyecto personal claro. A eso se le agrega la falta de expectativas de éxito asociadas a la vida.

Es decir, que sin un proyecto de vida, no existe, esa energía que nos motiva a movernos, a salir de la cama, dejar el diario, la televisión o el chateo, actividades que solo son útiles para evadir la angustia.

Pero esto, solo se refuerza con lo que sucede al rededor nuestro, por ejemplo: los contextos muy autoritarios, clasistas y de mala distribución de los recursos, son caldo de cultivo para la flojera de los que sienten que otros deciden, que hay arbitrariedad, que son tratados sin respeto, que solo algunos tienen recursos, que no hay expectativas de éxito personal. La flojera es síntoma de haber “tirado la toalla” respecto de tener proyectos y esforzarse.

Entonces, cuando vemos mucha flojera, siempre será bueno preguntarnos: ¿qué me está provocando desesperanza? y ¿estoy desvalorizando los estudios o el trabajo?, ¿me falta mas autonomía, recibir responsabilidades entretenidas y desafiantes?, ¿consideras que no recibes suficientes estímulos al momento de repartir la torta?

Existen muchas experiencias de personas que empezaron a sentirse más motivadas a hacer cosas relevantes cuando encendieron la chispa de la motivación: “Dejé de ser flojo, el día que en el trabajo me encargaron de algo relevante”, y también la siguiente: “Yo me apliqué cuando me convencí de que no estaba trabajando sólo para el bienestar de otros”

En los estudios, la motivación viene por el lado de la vocación. Algo que no vaya de acuerdo a nuestra personalidad, tendrá que, tarde o temprano, fastidiarnos terriblemente. Por eso la importancia de conocer la vocación por medio de diversas herramientas.

La motivación, comunicación y dedicación en las relaciones sociales (en especial dentro de la familia), son muy importantes, tanto que te permitirán una mejor predisposición ante situaciones poco satisfactorias. Recuerda esto: sobre la flojera, podemos hacer cosas mucho más útiles que solo criticarla (tanto en ti y como en otras personas).

¿Te sientes flojo?, entonces a poner manos a la obra, busca la motivación y dale con todo. La fuerza que te mueve la tienes dentro de ti. Búscala y aprovéchala, ¡conócete!

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