Las mujeres como nueva mayoría estudiantil

A lo largo de la historia las mujeres han ido cobrando un papel cada día más protagónico en el desarrollo de los países. Esta tendencia no podía ser ajena en cuanto a los porcentajes del acceso a la educación superior. En este artículo el Dr. Claudio Rama nos informa, con la erudición que lo caracteriza, como se ha realizado este proceso.

Por: Claudio Rama Vitale

Al inicio del siglo XXI la discriminación según género ya no constituye en América Latina un obstáculo al derecho a la educación superior. Esta iniquidad que antes era muy significativa en la región ha desaparecido al interior del sistema educativo para todos los ciclos y especialmente en la educación superior.

Más aún, en este ciclo, se manifiesta una mayoría de cobertura por parte de las mujeres y niveles muy superiores de egreso, lo cual pudiera plantear inclusive la existencia de una nueva iniquidad asociada al género masculino.

Los hombres ingresan menos que las mujeres, tienen tasas de deserción más altas, se gradúan en menor proporción y con más años de estudio. Este proceso fuertemente expandido en la región, parece estar asociado a un ingreso más temprano a los mercados laborales de los varones, a una significativa urbanización que promueve también la emigración de las mujeres del campo a la ciudad al haber menos empleo femenino en el mundo rural, a una mayor disposición de los hogares a sacrificar rentas para promover una mayor escolarización de las mujeres, y a una estructura de las remuneraciones de los mercados salariales que remuneran inferiormente a las mujeres para los mismos niveles de tareas y de formaciones, presionando a éstas a una mayor escolarización para obtener los mismos niveles salariales .

También a una compleja realidad en la cual al pasar de un escenario de 10 a 12 años de estudio a uno de 13 o más años, las mujeres tiene una reducción mayor en la tasa de desempleo que los hombres al realizar ese mismo aumento de años de escolarización. Los mercados laborales premian más a las mujeres por más años de estudio que a los hombres, lo cual conceptualmente ha derivado en un mayor acceso de  éstas a la ES.

La feminización de la matrícula terciaria esta asociada también a la estrategia de supervivencia de los hogares que ha llevado a una mayor participación relativa de las mujeres en los mercados laborales. Esta situación ha determinado no sólo que el género ya no sea un discriminante y estratificador al interior de la educación superior como lo era anteriormente, sino que hoy la mayoría estudiantil sean las mujeres.

Este crecimiento de la cobertura femenina ha sido una constante en la región desde hace varias décadas y nada indica que no continúe. En el Caribe inglés, la tasa de participación de las mujeres es la más alta de la región, asociada también a las corrientes migratorias, la emigración masculina, el uso de las remesas en los hogares, los empleos  agrícolas solo masculinos y la terciarización y urbanización de las sociedades.

 

Porcentaje de mujeres matriculadas en enseñanza superior (1950-2003)


Fuente: IESALC. “La educación superior en América Latina y el Caribe”, Caracas, 2006 (en prensa)

Los datos son significativos y homogéneos y parecen mostrar que salvo con la excepción de Chile, es únicamente en los países con alto peso de la población indígena donde la cobertura femenina es menor a la cobertura masculina. Sin embargo, los diversos indicadores muestran que la cobertura parece distribuirse  homogéneamente igual que la de los hombres en función de los niveles de ingresos familiares, reafirmando claramente que más allá de la feminización, esta se produce asociada a los niveles de ingreso de los hogares y no meramente a los aspectos culturales asociados al género.