Las nuevas lógicas de la deserción y repitencia universitaria en Latinoamérica

La deserción y la repitencia en la educación universitaria es un grave problema que afecta a todos los países latinoamericanos. Las causas y las implicancias son variadas y deben ser entendidas en su real dimensión, por ese motivo el Dr. Claudio Rama nos hace esta entrega con su acostumbrada erudición.

Por: Claudio Rama Vitale

La deserción, la repetición o la eficiencia de titulación en las universidades latinoamericanas, tanto públicas como privadas se ha transformado en un problema de primera dimensión en el actual contexto de la masificación, diferenciación estudiantil, institucional y académica. Es un complejo indicador social sobre las causas que determinan el abandono de las aulas, sobre el uso eficiente de los presupuestos públicos, sobre las dificultades de las familias de financiar la educación, sobre el reducido tiempo de los adultos trabajadores y padres para realizar los recorridos escolares igual a los otros sectores.

La deserción es también un mecanismo de evaluación de los procedimientos de selección de los ingresos, o un medidor social de los grados de dificultad ante las diversas carreras, ciclos e instituciones. Permite medir desde los tiempos de egreso reales de los profesionales hasta de la eficiencia de titulación o la calidad de las diversas instituciones. Pero también nos permite visualizar los distintos estudiantes, los stocks de capital cultural diferenciados y la existencia de circuitos diferenciados de educación superior.

Varias complejas problemáticas atraviesan el fracaso escolar, la repitencia, el rezago, la deserción y la eficiencia de titulación, todos los cuales tienen variables individuales, sociales, educativas y económicas fuertemente diferenciadas. Sin embargo, más allá de los nuevos y viejos estudiantes, es en la lógica de funcionamiento del sistema universitario como conjunto donde están las mayores causalidades.

Por ejemplo, los diversos indicadores parecerían verificar que los sistemas de admisión abiertos han mostrado eficiencias de titulación significativamente más bajas que los sistemas con selección, lo cual a su vez se asocia a sectores sociales distintos. Tomando el caso de los países que tienen sistemas de ingreso formalmente abiertos o abiertos en términos prácticos, se constata que la eficiencia de titulación es de las más bajas de la región (Bolivia 27,5%, Guatemala 24,4% y Uruguay 28%).

A diferencia, los países con mecanismos de selección de ingreso en base a cupos tienen tasas de eficiencia de titulación casi del doble, del entorno del 50%. (Venezuela 48%; Colombia 57,3%, Brasil 60,7%, Chile 46,3% y Costa Rica 46%).

Más allá de las diferencias entre los países en términos del peso del sector privado o de la existencia de sistemas de aseguramiento de la calidad, los países analizados muestran tasas de deserción extremadamente elevadas, a pesar de tener sistemas de acceso basados en pruebas competitivas o selectivas. Así, los diversos circuitos de calidad, articulados en una de sus determinantes a través de la selección por capital cultural muestra la existencia de tasas diferentes de titulación o deserción

Los mecanismos y modalidades de selección, más allá de su correlación con los niveles de deserción, no parecen sin embargo relacionarse con los niveles de cobertura sino con los presupuestos. Así, mientras que Guatemala y Brasil tienen tasas de cobertura de entre las más bajas del continente en el entorno del 10% tienen niveles de deserción o tasas de matriculación inversas, lo cual pudiera estar asociado a la enorme cuantía de diferencia en los presupuestos públicos por alumno en ambos países.

Es claro que la deserción, el abandono o la eficiencia de titulación al final están asociados a la masificación. A la inversa, las tasas de eficiencias de titulación parecen ser claramente más altas en los países con menor cobertura relativa, como se da en los casos de Brasil con 60,7%, Paraguay con 67% y Cuba que muestra una eficiencia de titulación del 75%, y cuya cobertura recién ha comenzado a elevarse desde el 2002 luego de la drástica caída absoluta de su matriculación durante la década del noventa por la crisis económica.

Sin embargo, por otra parte los problemas no están localizados en los circuitos de menor calidad, ya que tanto en el caso de los estudiantes de los institutos no universitarios de menor calidad así como en la universidades privadas, donde se visualizan menores tasas de abandono y deserción, tanto por los menores niveles de exigencias en muchos casos, por los menores tiempos de estudios previstos, por la presión de las instituciones a garantizar la graduación como por la importancia que los estudiantes trabajadores asignan al sacrificio de sus rentas