Los alumnos no sólo buscan productos educacionales, sino verdaderas experiencias en la institución, que les provean de sensaciones y recuerdos que les resulten interesantes e innovadores. Quizá esto explique porqué algunas instituciones con productos educativos regulares y atención mediocre, tienen de todos modos una buena aceptación.
Una institución educacional no solo debe ofrecer productos y servicios educativos, eso lo hacen todas, sino diseñar y crear gratas y novedosas experiencias positivas que superen las expectativas y que además le dejen “algo especial” al alumno. Un recuerdo para siempre, que luego comentará a otros.
Los servicios educacionales deben ser, para el alumno, como vivir una película, participando de las escenas creadas y planeadas a través del mismo establecimiento, escenificado con la ambientación, los muebles, las luces, el equipamiento, la infraestructura etc. Un escenario en el que serán puestos los actores, académicos y personal, que interactúan con ellos, quiénes tienen un guión, y saben cómo deben interpretarlo, así también es importante que sepan qué clase de experiencias deben fabricar para sus clientes-usuarios-alumnos de modo que puedan asegurar no sólo una satisfacción, sino que sus experiencias sean verdaderamente inteligentes y legendarias. No hay servicio educativo sin acción.
Todo servicio educacional implica una experiencia.
Herman Bustos – Chile